
El giro que pretendo
deja aparte (no hay modo)
la biblioteca. Tantos
años de compulsar
volúmenes insípidos
y alguna que otra perla
me llevan a decirle
no a la lectura. Casi
como acallar la música.
Por algún tiempo toque
sólo palabra viva.
Y que por fin despierte
de este soñar en crudo.
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