Allá veo la Biblia
que me pasó mi hermana.
Recuerdo su Piazzolla
en el piano de teclas
amarillentas, gatos
acariciados siempre
en silencio, vitrales
que hacía... Abandonó
en un momento todo
el Arte, sus humores,
por la casa. ¡Ay, hermana,
callaste, callarás!

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