Recién hoy me arrepiento
de haberte amado mal.
No cedí ni un centímetro
de mí. No me entregué
a vos. Con mis costumbres
y taras sólo a mí
me escuchaba en la ruda
mansión. Entre los dos
se alzaba esta coraza.
Ahora muerdo una cruz.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario