Tuviste miedo, en fin,
cuando se propasaron los de azul
conmigo. Me agarraron
entre diez, quizá más, hasta dejarme
sin aire, y a la sombra.
Eso no es nada porque no sabía
que pudiste escuchar
gritos y golpes, y una frase, horrenda
como el odio: "Boleta
es tu pendejo". Y casi nunca, corvos
--¡por qué conmigo no!--,
se quedan en promesas. Dura Ley
martirizando cuerpos.
cuando se propasaron los de azul
conmigo. Me agarraron
entre diez, quizá más, hasta dejarme
sin aire, y a la sombra.
Eso no es nada porque no sabía
que pudiste escuchar
gritos y golpes, y una frase, horrenda
como el odio: "Boleta
es tu pendejo". Y casi nunca, corvos
--¡por qué conmigo no!--,
se quedan en promesas. Dura Ley
martirizando cuerpos.

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