
Charlamos con mi madre
por celular. Me cuenta
de sus lecturas: una
novela que empezó
anoche. Su memoria
no conservó recuerdo
de lo leído, así
que volverá a la página
número siete. Madre:
seguí leyendo: debe
ser que te has instalado
en el pasado. Digo:
el hoy es una fruta
que ya no saboreás
pero que aún te nutre.
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