domingo, 2 de agosto de 2020

REDNECK


Mi amigo zarateño 
tiene que trabajar. 

Madrugador, se acuesta 
a eso de las diez. 

Pero a veces las frases 
se le aparecen: piden 

que escriba, y en su mente 
repasa endecasílabos 

hasta muy tarde. Mucho 
esfuerzo y poca plata. 

Mi amigo zarateño 
padece de escritura. 

No puede prescindir 
de ese tenaz insomnio. 

Ojalá que la noche 
le dicte versos claros. 

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