domingo, 11 de octubre de 2020

AL LEER TOMÁS ELOY MARTÍNEZ

La devoción sin límites 
del viejo peronismo 
por Santa Evita es cosa 
que te asombra y te duele: 
una fe que se abre 
al mito, a la leyenda 
más ignorantes, más 
milagreros, usada 
por quienes ven en ello 
potencial de Poder, 
caudal de votos. Una 
maniobra más de gordos, 
fríos peces. Te duele 
la manipulación 
de nuevo de los más, 
temblás ante el Poder, 
preferís la apatía. 

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