Estas cosas que observo
como si hubieran sido
puestas por otro, mesa
de un café del desastre,
yo mismo las dispuse
a lo largo del día
sin fijarme. Las obras
de diversos autores,
por ejemplo, se miden
en una pila hirsuta
a punto de caerse.
Y la ceniza. Cómo
no ver en estas trazas
sino restos de un virus
del morbo y la tensión.

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