Es mejor no saber
nada de vos. La ausencia
habla con más cuidado,
con más tacto. Nosotros,
estultos, exigiendo
y gritando, vertimos
hollín malsano sobre
las telas del amor
que nos tuvimos. Callen
nuestras bocas. Perdure
al menos la ilusoria
memoria de una dicha
sutil, imaginaria.

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