La palabra se ha ido
de mi vida. Repaso
las arbitrarias líneas
de los libros que siempre
adoré y que hasta ahora
me hablaban de algo. De hace
no sé cuánto confunden
y deliran, y doy
vueltas en una injusta
calesita a la espera
de que algo signifique
algo. Soy como un zombie
de las letras. No entiendo.

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