lunes, 23 de noviembre de 2020

PACIFICADA MENTE


No hace falta escribir: 
permanecen las cosas 
en su quietud y vos 
también estás callado, 
casi inmóvil. Tu mente 
no tiene expectativas 
de nada más que andar 
por entre los objetos 
de tu casa: no hay lucha 
entre adentro y afuera. 
Callan, como te digo, 
las sillas, los rincones 
y hasta el mate: no hay modo 
de ignorar la presencia 
de ese Buda que canta 
en plenitud su ser. 

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