Llegará la desgracia
tan sigilosa como
los pasos en la sombra
de un ladrón y, no obstante,
será brutal. El llanto
que sacuda tu cuerpo
y tu alma, el temblor
durarán como ríos
y no se irán del todo
nunca probablemente;
y te hallarás desnudo
ante el mundo, y jamás
te repondrás del golpe
de haber pasado a ser
huérfano de la bruma.

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