Nacemos y morimos
y mientras tanto, ronca
la mente, nos hacemos
preguntas aunque nadie
tenga respuestas. Unos
las formulan de un modo
confuso y consternado
y propagan la peste
de la ignorancia porque
apelan a la estulta,
crasa imaginación.
Otros dudan y callan
y nunca se deciden
a afirmar o negar.
Nacemos y morimos
y en medio hay una niebla
que se come la vida.

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