Nos hemos acercado
muy poco a poco, casi
que vacilantemente.
Lo vivido hace mucho
era un perdido Edén,
y había que negar.
Cuando pasó la vida
y los dos nos habíamos
vuelto mutuas leyendas,
nos encontramos, casi
sin quererlo, desde otra
perspectiva: dos viejos
que se hablan y están solos,
detrás de unos cristales,
firmes pero sensibles.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario