Son las once recién
de la mañana. Ceden
mis párpados al sueño
pero no el cuerpo. Parte
de mí quiere dormir,
parte de mí escribir,
tomar mate, escuchar
a Bach y sus violines
haciéndole al oboe
el contracanto. Ayer
puse Cerati. Hoy otra
música me compensa
de esos chirlosos timbres.
Acostarme con Bach
y sumergirme en Hýpnos.

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