Me pedís que te diga
la cifra de mi amor.
Cada nuez tiene un alma
que nutre para siempre
y que se regenera.
De todos mis veranos
vos fuiste el más fecundo.
Malamente me di.
Ya viste que soy torpe.
Dos nueces que se hundieron
en un río en que Escorpio
trató de no picar
a la ranita-barco.

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