domingo, 20 de septiembre de 2020

SUERTE QUE SE ACRECIENTA

Con las cosas de siempre 
armo la noche. Un libro, 
cigarrillos y mates 
y el silencio. En el alma, 
quiero decir, pronuncio 
las palabras fortuitas 
de páginas celestes 
propuestas, y no hay caso, 
por hombres como vos 
y como yo. Belleza 
e incertidumbre. Somos 
lectores impertérritos 
de las mil variaciones 
de pocos signos. Qué 
tácita mansedumbre. 

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