Con las cosas de siempre
armo la noche. Un libro,
cigarrillos y mates
y el silencio. En el alma,
quiero decir, pronuncio
las palabras fortuitas
de páginas celestes
propuestas, y no hay caso,
por hombres como vos
y como yo. Belleza
e incertidumbre. Somos
lectores impertérritos
de las mil variaciones
de pocos signos. Qué
tácita mansedumbre.
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