Uno ha vivido mucho
y puede, entre la bruma
de los días, un poco
orientarse, tomar
algunas decisiones,
precauciones e incluso
practicar las astucias
más o menos arteras
que ha ideado. El obstáculo
mayor es simplemente
la desesperación,
el no ver la salida.
Siempre habrá algún resquicio.
No apeles a la soga.
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