¿Podemos no mentirnos?
La palabra es un ángel
díscolo, reincidente.
Nos obliga a torcer
el rumbo de las cosas
de forma tal que surquen
cosa y habla disímiles
caminos. Superpuestas,
son la cacofonía
en que nos extraviamos,
como si nos perdiéramos
en nuestra propia casa.
Y callar es el modo
de servir a esa cruz
que es decir la verdad.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario