Ella no quiere hablar.
No tiene fuerzas. Luego
de toda una semana
de autoexplotarse, luego
de arribar al domingo,
extenuada, podrida
de la labor sin fin,
ha caído en el catre
y se aturde con un
video. Una poeta
frente a otra. No puede
ni hablar. ¡Trabajadoras
en lo que no les gusta,
forzadas por la prole
y la Ciudad: que el próximo
poema en que ululéis
le escupa mierda al Mundo!
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