Ahora, cuando quiero
saber de vos y llamo
en la noche a tu número,
no respondés. Las telas
de una larga amistad
rasgué con el veneno
de la crueldad: por qué
atenderías. Miro
estas palabras: para
qué las dibujo sino
para llamarte de otra
manera. Vos sos vos,
hubo daño y de nadie
recibiré una pizca
de perdón sino sólo
de vos. Solo de voz.
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