Cuánto habrá de mentira
en lo que escribo. Te amo
pero a los tropezones
y como amigo. Somos
de hablarnos y me seca
que aún no te deslumbre
la piedra del silencio,
que expresa tanto: gime
tu almita de cotorra.
Peores son, te digo,
las palabras, que a trampas
nos conducen. Por qué
no amarnos como amigos
no lo sé. "Poseerte"
tengo que murmurar.

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