
Se pensaba que vida
tenían los poemas,
ese conjunto de hojas
impresas, esa luz
con dos valores, pero
lo cierto es que, apagada
quizá para nosotros,
la vida, como un sílex,
nos deslumbra al contacto
de esos versos silentes.
Las palabras, influjos,
pero nosotros más
todavía de lo
que, al cabo, solo se abre.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario