
La casa, en el silencio
huraño de sus lunas,
está con vos, lejana,
olvidada del daño
que te infligiera. Poco
la casa ha percibido
de la pelea, sola
en su quietud; no obstante
calla, como de bruces
y en duelo. Mis salidas
piden la reducción
del pesar a poemas,
pero la casa gime
por vos, a quien jamás
supe oír, hoy ni entonces.
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