Somos muy diferentes:
me apoyo en la quietud
como en las dos muletas
que no me llevarán
más allá de mi barrio.
Vos, en cambio, saltás,
respingo, en las mañanas
y no te alcanza el día
para hacer cuantas cosas
se te ocurren. Los dos
tenemos nuestro sitio
en la orquesta: cultrum
sentencioso y agudo
piccolo danzarín
de una amistad y música.
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