miércoles, 20 de mayo de 2020

MEDITERRÁNEA


Ahí estabas, sin rostro 
--hablaban nuestras almas--, 
diciéndome que había 
descuidado tu ser. 

Yo comprendía, un tanto 
sorprendido, que nunca 
te había merecido 
en lo que sos. Expuesta 

por esas dimensiones 
sin apariencia, tuve 
vergüenza de mi cuna. 

(Un hálito de luz 
me acariciaba. Costas 
de un mar de cielo intenso.) 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario