La guitarra, desnuda
sobre la cama, sola
como toda madera
que calla, habla del frío.
¡Ay, invierno, volcás
sobre su cuerpo rubio
y humildísimo un aire
helado por las noches!
De su barniz liviano
me gusta contemplar
ese silencio lueñe,
inmóvil, que la guía.
Noche sin contratiempos:
frío y canción en todo.
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