
No podés evitar
que sienta lo que siento.
Ni yo puedo. El varón
que comandó la casa
por lustros lo fue todo
para vos. Para mí
fue el que me rebajó
a una función de perro
apaleado. Versiones
del todo contrapuestas
nos ofrecemos, madre,
incompatiblemente.
Mis bueyes aún gimen
por el yugo. Los tuyos
pisan el Paraíso.
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