
Tengo ese libro que habla
a los hombres desde hace
ya mucho, recostado
sobre unos compacts. Hay
mandato de leerlo,
cosa que acepto porque
ese libro es la fuente,
el maná que nutriera
a tantos otros. Siglos
y hasta milenios de
influjo entre nosotros.
Y no lo leo. ¿Porque
la sangre que corrió
a causa suya es mucha?
No lo sé. Y allí luce.
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